20 enero 2009

Taxi Fighter

Pues ahora los taxistas se comportan como viles policletos (como si eso fuera algo raro). En la colonia San Jose Insurgentes es difícil encontrar un lugar donde aparcar. Viene viene abusivos, quienes cobran por un pedazo de calle 20 varos (además de que escogen a quien le dan lugar y a quien no); criados de despachos que "guardan" el lugar de sus patrones y vecinos que ponen su botecito para que nadie les ponga un carro desconocido frente a su hogar, son elementos que hacen a veces imposible estacionarse cerca del lugar a donde uno va. Pues a estos obstáculos hay que aumentarle un sitio de taxis que ocupa toda una esquina. Un día de esos en lo que el retraso adornaba mi graciosa llegada a la oficina, buscando un lugar con prisa para llegar a tiempo al checador, encontré un espacio arribita de donde se ponen los taxistas, que de lejos se ven muy decentes, pero de cerca huelen a culeros. Pos voy apagando el carro y uno de estos monigotes, con dientes amarillos, se aproxima a mi y:

taxista: Oye amigo, si te estacionas allí la grúa se va a llevar tu carro; es que ve, estás sobre las lineas blancas y amarillas -tales líneas corresponden a un tope- y además este es nuestro lugar, donde nos ponemos nosotros, déjanos trabajar...

yo mero muy calmado: pues estas líneas que están pintadas es para que se vea el tope y los automovilistas lo vean y se paren, la grúa no tiene porqué llevarse mi carro; ahora si quieres que te deje el lugar sólo pídelo y no me quieras ver la cara, yo también vengo a trabajar y para eso necesito estacionar mi carro, déjame trabajar.

El ruletero que ya comenzaba a entintarse rojo se apoyo en uno de sus colegas. Le llamo y le pidió que me explicara:

taxista dos: no amigo es que si se lo llevan, y es que ve... bla bla bla bla bla bla bla at infinitum...

yo mero sudando por mantener la calma: pues mira las rayas marcan un paso peatonal, los cuales deben de estar libres y en este caso, uno de tus taxis la está bloqueando. Ese carro es el que se debe de llevar la grúa. Te repito, si quieres que te deje el espacio sólo dilo, no necesitas chorearme y ¿sabes qué? mejor me llevo mi carro porque son capaces de pagarle a un policía para que se lo lleven al corralón, a pesar de que yo sí necesito estacionarme porque yo sí trabajo, no ensuciando la calle...

Y que me arranco. Ahora sólo me queda esperar que no le vayan a hacer algo a mi unidad que es bastante reconocible (rojo con rayas grises). Pero por lo menos no les deje el lugar así de fácil. Que se jodan, jaja.

13 enero 2009

Dicen que soy amargoso, no lo puedo remediarrrrrrrrr...

Mauricio Carrera publicó recientemente en Día 7 lo siguiente en alusión al estilo desenfadado y antisolemne de escribir de Jorgue Ibargüengoitia: "La ironía y la sátira, más que posesiones de un amargado, son las maneras en las que el lúcido y el inteligente demuestran su disgusto con el mundo que lo rodea". Ahora entiendo porqué me dicen Grinch...

12 diciembre 2008

Desde una vagina...

Este video sí me encantó. De por si, The Sounds se me hacen una banda fresca, relajada, de buena música y con este video me acaban de ganar. Ahora podemos saber cómo es estar tocando una lira dentro de una vagina. Lo único incómodo, sería el final, wuaaaaaakaaaalaaaa. Disfruten Temporarily in Love por Group Sounds.

11 diciembre 2008

Guadalupanos...

Voy llegando a mi casa después de descifrar un laberinto guadalupano. Vírgenes en todos lados, ergo, fiestas en todos lados. Calles cerradas, gente caminando por los carriles de avenidas grandes sin cuidado alguno. ¿Dónde está la policía? ¡Sabrá! Lo que si sé es un nuevo caminito, medio oscuro, lleno de baches, para llegar a casa después de dar varias vueltas por más calles con más vírgenes. Pero si ya en la mañana lo veía venir. En la fulgurante tele, en los noticieros matutinos, vi gente flagelándose gacho: caminando de rodillas o de plano arrastrándose a la entrada de la basílica de Guadalupe. Y sigo sin entender cómo es que no hemos logrado superar cómo los mexicanos asumimos la religión. ¿De qué carajos le sirve a la virgen morena que la gente llegue madreada o medio muerta a su recinto? Porqué no logramos entender que cerrando calles y bloqueando el paso a otras personas que desean llegar a su hogar a descansar, no le agradecemos a nadie. No logramos evolucionar, respetando las tradiciones.

Afortunadamente hubo quienes dieron comida gratis a los llamados peregrinos. Eso, a mi gusto, sí es ser guadalupano. No jodiéndole la vida a los demás que, creyentes o no, sufrimos de la dictadura de la mayoría de los dizque religiosos; de esos culeretes que la mayoría del tiempo se la pasan de huevones esperando que llegue el 12 de diciembre para hacer algún tipo de desfiguro con el pretexto de celebrarle a la virgen de Guadalupe. El cáncer de México son los mexicanos.

08 diciembre 2008

Hablando de cumpleaños

Fíjense nomás cómo le llevan su pastelito al viejito este que se hizo millonario explotando la calentura masculina. ¡Chale! Tan acostumbrado está que ya ni se sorprende. Y las demás güeras con cara de inche vieja que le pusieron a la Pam Anderson. Chequen, chequen.

02 diciembre 2008

Pues bien...

La otra parte de mi se ha puesto punki como bien me dicen mis allegados que pongo cuando no soporto una opinión. Esta parte de mi, es un poco más reflexiva, pero no deja ser parte de un todo. Un todo contaminado. Porque efectivamente estoy intoxicado de mí mismo. ¿Será? Me he dado cuenta que soy un mamón. Que no tengo tantas frases corteses que darle a quienes me escuchan. Que mis opiniones pueden estar equivocadas y quizá siempre lo estén. Equivocado. O quizá sólo tengo miedo. Miedo de no ser lo suficientemente hipócrita para agradecerle a nadie nada. Alguien me dijo que una persona hipersensible no quiso saludarme porque traía muchas cosas. Pues ahora tendré que vomitar todo. Un retahilo de estupideces muy propias sin saludos ni despedidas. Sin agradecimentos, sin desesperados gritos de auxilio, simplemente pendejadas. Seré un vulgar sangrón para sanarme. Eso o me moriré de nada. Aceptaré mi condición de amargosito con gusto, sin resignación. Seré un mamón, un mamón que por fin me caiga bien.

20 mayo 2008

Me lleva más el tango

Cuando vi a gente bailando tango me gustó mucho y me dije "quiero bailar sí". Y, como buen mexicano, supuse que todo iba a ser bien fácil. Y la neta no. El tango, como cualquier otro baile, tiene su técnica, su magia, su personalidad. Pero hay algo que se debe de tener para bailarlo, algo que no es tan necesario, por lo menos en otros bailes que he practicado: paciencia. La paciencia es como el no se que qué se yo esencial en el tango. Los pasos se deben de ir cocinando en la cabeza del hombre antes de ejecutarlos, y cuando se ejecutan ya se están preparando otros movimientos. Y se necesita ser paciente para hacerlo, tanto en la cabeza como en el cuerpo. La paciencia, a su vez, te da sensibilidad; ésta, armonía. Así, el tango verdaderamente te hace sentir uno con quien bailas, sin necesidad que ese alguien sea tu pareja sentimental; cuando es así, el sentimiento se potencializa. Básicamente todo se resume en una frase. Cuando bailas tango, sientes rico. Y no de una manera mundana o vulgar. Se siente rico como cuando haces el amor. Como cuando un beso te deja con las piernas flácidas. Y es una sensación que no le puedes explicar a alguien que no lo ha hecho.

Yo quiero bailar bien tango porque quiero sentir rico. Está de más la imagen que puedas dar, el reconocimiento que puedas tener. Yo quiero sentir rico. Así nomás.